“Ese día pensé en volver a pensarte y sentí que debía volver a sentirte. Sí, puede sonar un poco loco o cómo a ti te gustaba llamar a las locuras: una forma de vivir sin respirar. Y es cierto, porque se puede vivir sin aliento, me lo demostraron tus labios la primera vez que me atreví a susurrarles, desde muy cerca, un te quiero. Ese día era domingo, 12 de Abril, si bien recuerdo. Todavía no he conseguido entender por qué el séptimo día de la semana nos da por echar de menos, y el cuarto mes del año, nos congela por dentro. Por aquel entonces mis fines de semana se basaban en cualquier serie que encontraba en Netflix y una buena taza de café. Antes de ti, jamás imaginé que un sorbo amargo podría llegar a saber tan dulce, ni que tantos recuerdos podrían caber en un solo suspiro. Nunca barajé la posibilidad de embriagarme de sonrisas hasta que me mostraste lo adictivo de tu nombre. En mi vida había llegado a enamorarme tanto de un perfume como el que llevan tus abrazos. Y, en absoluto, pensé que podría llegar a extrañar de esta manera el escozor de una herida, que sana cada tres por dos, volviendo a abrirse cada mes, y que es incapaz de entender por qué mueren las mariposas de tu estómago, arrastrando con ellas nuestra frágil primavera. Ahora, explícame, cómo vuelvo a escuchar a Maldita Nerea y les hago entender que los recuerdos que un día creamos por las calles de Madrid, son los que ahora dan tumbos sin saber por qué tu mirada y la mía, ya no nos hace grandes”— Gaia (ama-el-momento)
“tell us about yourself”

